EL COLAPSO DE LOS INFLUENCERS FACHADA Y LA FATIGA DEL ‘AESTHETIC’
OLMO REDONDO | HEAD OF INFL UENCE EN TRUE (JUNGLE)
Abrimos melón. ¿El lifestyle por el lifestyle ha muerto en la industria de los influencers? Escuchar a Ana Brito en el podcast ‘Ni P*** Idea de Publicidad Digital’ de Adsocy me ha invitado a reflexionar sobre su teoría del lifestyle:
Hubo un tiempo en el Instagram era Pinterest y el estilo de vida aspiracional era la moneda de cambio de la mayoría de influencers.
Vender una vida de ensueño funcionaba: cafés de especialidad, destinos exóticos y una felicidad impostada. Pero la burbuja del ‘lifestyle tradicional’ no solo ha estallado; se ha vuelto irrelevante en un mercado tan maduro como la paciencia del consumidor. Porque, no nos engañemos, un post de un influencer desayunando en una cama perfectamente blanca en Bali nos genera más escepticismo que deseo.
Hoy, la pregunta que debe hacerse una marca para saber si una campaña de influencer marketing ha funcionado no es cuánto alcance obtuvo el contenido, sino qué valor real aportó ese contenido a la vida de los que lo consumieron y cómo de partícipes se han sentido en la historia que les han contado. Porque la audiencia ha dejado de mirar hacia arriba con envidia para empezar a mirar de frente con exigencia. Pueden buscar utilidad o entretenimiento pero, sobre todo, honestidad.
La perfección de un contenido ya no genera deseo, genera distancia. En un entorno digital saturado de inteligencia artificial e imágenes retocadas, la imperfección se ha convertido en un activo escaso y, por tanto, valioso. Cuando un creador muestra un fracaso personal o fricción cotidiana, su valor de mercado automáticamente se dispara. Ya no basta con mostrar el escaparate; hay que darle la vuelta a la cámara y mostrar todo lo que hay ‘detrás de lo que no se ve’ como diría @salseología.
Me atrevería a decir que, en términos de eficacia, debemos dejar atrás el teatro digital del ‘lifestyle aspiracional’ para abrir camino a la influencia ‘de la autenticidad radical’ – sin filtros – y de utilidad. Estamos presenciando el fin del ‘influencer para todo’ para dejar paso a los ‘creadores de contenido nicho’ que muestran una ventana muy concreta de realidad.
Las marcas que siguen insistiendo en el ‘lifestyle impostado’ están comprando visibilidad, pero están perdiendo credibilidad.
«La verdadera influencia ya no trata de quién tiene la vida más perfecta, sino de quién tiene voz propia y sabe hacerse escuchar. Larga vida a la influencia real”.